LINCOLN’S ROUTE – CAPÍTULO I

Les costaba creerlo. Los alumnos miraban con cierto asombro aquella cabaña hecha de troncos. Si bien no era la casa original les llamaba la atención que con suerte sólo había espacio para una cama, un baño y quizás una pequeña cocina. Jamás se habían imaginado que fue allí donde Abraham Lincoln nació. Uno de los estudiantes  presentes, Alfonso Pinto (9°B, LB), resume esta impresión. “La vida de Lincoln es un reflejo de eso que se dice: si lo sueñas, es posible. Lincoln salió de una cabaña pequeñísima y de eso se convirtió en el XVI presidente de los Estados Unidos”.

Era el inicio al ya tradicional tour para ver más de cerca la vida y obra de Abraham Lincoln. Los 22 alumnos de enseñanza media fueron acompañados en este camino por el Rector John Seaquist, Miss Ilse Altermatt, dos guías de Latitud 90 y un guía local, entre el 15 y 24 de agosto.
Para llegar hasta allí, primero partieron todos reunidos desde sede Lo Barnechea para ir al aeropuerto de Santiago, en donde tomaron un vuelo hacia Dallas.

«¡Corran! ¡Corran!”. Sir John Seaquist intentaba apurarlos. El viaje de 10 horas desde Chile ya pesaba en algunos de los alumnos que corrían para alcanzar el vuelo en un terminal del aeropuerto de Dallas. En inmigraciones se habían demorado más de 40 minutos. Pocos entendieron en el momento que Vicente Torres (9°B, Chicureo) había llevado la misma mochila que usaba todos los días para ir al colegio. “Es que a él lo paraban en todos los aeropuertos. Tenía corchetes, pero no le encontraban los corchetes. Entonces lo revisaban y lo revisaban y nos demorábamos mucho”  cuenta su compañera  Javiera Fernández (9°B, Chicureo). Alcanzaron a llegar al punto de embarque tan sólo para ver cómo el vuelvo a Nashville se iba sin ellos. Se lo habían perdido.

Aun así, esto poco pareció desmotivar  al grupo que se había formado: el objetivo y  la misión seguían intactos. “Seguir los pasos y la vida de Lincoln, del señor del cual el colegio lleva el nombre y mi padre se inspiró, es algo muy importante”, explica Sir John.

Tuvieron la suerte de que a la hora pudieron agarrar un vuelo a Nashville. Luego tomaron un bus a Hodgenville, en el estado de Kentucky. Fue en ese pueblo en donde los estudiantes pudieron apreciar los  sitios que conmemoran los primeros años del ex presidente, como Knob  Creek o el Primer Memorial de Lincoln. Finalmente fueron a Louisville, pasando allí la primera noche después de una larga jornada.

La ruta continuó hacia Springfield. Todos recuerdan aquel día como especialmente caluroso. Al margen del sol y la humedad, justo el bus que los llevaba tenía el aire acondicionado malo. Para remate, a los 20 minutos de haber partido desde una bomba de bencina que habían parado en el camino, Carlota Garibaldi (9° A, Lo Barnechea) se dio cuenta que algo le faltaba.  “De repente la escucho decir que se le quedó el celular y el viaje a Springfield era como de 4 horas. Devolvernos, buscar el celular, partir de nuevo y el calor asqueroso no, no, ¡en ese momento la queríamos matar!” recuerda riéndose Javiera Fernández (9°B, Chicureo).

Para suerte de Carlota ella pudo encontrar su teléfono en el lavamos del baño de la bomba de bencina, pero no iba a ser la última vez que se le quedara el celular en alguna parte durante el Lincoln’s Route.

Al bajarse del bus en Springfield hubo un cierto alivio. “Llegamos transpirados, asados de calor”, confiesa Sir John. Nada de eso impidió que los alumnos pudieran apreciar y asombrarse con la tumba de Lincoln y el museo dedicado a conmemorar y mostrar su vida. “Nos dimos cuenta que uno le hace homenaje al nombre del colegio, y va viendo la diferencia entre lo que pasan en clases y lo que se ve en terreno”, revela Rodrigo Meza (9°B, Chicureo).

«La tumba de Lincoln era súper linda y es donde está enterrada casi toda su familia. Yo creo que igual todos de distinta manera nos conectamos porque ese lugar y su tumba hablaban por sí solas”, explica  Josefa Viotti (10°A, Lo Barnechea).

Después de esta especial visita, Lincoln’s Route continuó hacia Chicago…